Aquí comemos todos

El maestro Zen Huang Po dijo que la compasión es no ver a las personas como faltándoles algo. Aunque yo crea que encontré los secretos de la vida y para ser feliz, es grosero y condescendiente pensar que las demás personas están incompletas sin ellos; todo lo que necesitas está dentro de ti. Aunque pueda darte palabras de aliento, o instruirte sobre cómo usar alguna herramienta, no puedo añadir a quien eres fundamentalmente.

Si a nadie le falta nada y todos estamos completos, ¿qué con las personas cuyas necesidades físicas no están siendo satisfechas? ¿Podemos ignorarlas porque todo lo que necesitan está dentro de ellas? Es muy obvio que existen problemas estructurales en nuestra sociedad si todavía hay personas sin qué comer ni dónde dormir. No es un problema de producción o adquisición individual, nuestra gran falla es la forma en que distribuimos. Comida hay:

Verdaderamente somos ricos, más ricos de lo que pensamos. Ricos en lo que ya poseemos, y aún más ricos en las posibilidades de producción de nuestro actual modelo industrial. Ricos sobre todo en lo que podríamos ganar de nuestra tierra, de nuestras creaciones, de nuestra ciencia, de nuestro conocimiento técnico, si tan solo nos aplicáramos a traer el bienestar a todas las personas.

El problema no es que haya gente sin suficiente educación o suficientes oportunidades laborales o cualquier otra excusa que busque imaginar a las personas como faltándoles algo. No nos falta nada. Más que imaginar un mundo donde las personas tengan las herramientas para triunfar a pesar de la hostilidad individualista, podemos imaginar un mundo donde las personas no tengan que sufrir para continuar su existencia usando la fuerza completa de nuestra capacidad colectiva:

En nuestras sociedades civilizadas somos ricos. ¿Por qué entonces los muchos son pobres? ¿Por qué la dolorosa labor de las masas? ¿Por qué, incluso para el trabajador mejor pagado, esta incertidumbre del mañana, en medio de toda la riqueza heredada del pasado y a pesar de los poderosos medios de producción, que podrían asegurar la comodidad para todos a cambio de unas pocas horas de trabajo diario?

¿Qué significa eso? En una sociedad como la nuestra, significa que no hay ninguna razón para que las personas pasen hambre o frío, o vivan con miedo de perderlo todo si dejan de trabajar un minuto de sus vidas. En México existen alrededor de 41 mil personas en situación de calle y más de 650 mil casas desocupadas. Se desperdician 20 millones de toneladas de comida mientras que el 18 por ciento de nuestra población vive en pobreza alimentaria. Es obvio que algo estamos haciendo mal.

Y sin embargo, es TAN difícil encontrar personas que lo crean. Personas que vean el hambre y el desperdicio de recursos como los grandes problemas que la humanidad enfrenta en estos momentos, y que tengan el valor para hablar de ellos y buscar soluciones, por más imperfectas que éstas puedan ser. Cuando Simone de Beauvoir conoció a Simone Weil, mi filósofa favorita, discutieron sobre cuál era el problema más grande de la humanidad. Beauvoir dijo que era encontrar una razón para nuestra existencia. Weil dijo que era acabar con el hambre.

Creo que por eso nunca terminé de sentirme a gusto estudiando filosofía. No fue hasta hace un par de meses que comencé a leer a anarquistas, que dejé de sentir que estaba loco y por fin me sentí escuchado y visto en las palabras de alguien más. Aquí estaban estas personas enunciando los problemas que yo veía y soñando soluciones con una fuerza y esperanza que antes de leerlos me parecía imposible sentir.

Es claro que el anarquismo tiene un problema de relaciones públicas que lo coloca en el imaginario popular como sinónimo de caos y destrucción cuando en realidad sus valores fundamentales son la ayuda mutua en comunidad y la erradicación de las estructuras de poder que legitiman el uso de la violencia. Las citas a las que hice referencia arriba vienen de La conquista del pan, un libro escrito por uno de los principales referentes del anarquismo, Piotr Kropotkin. Cuando habla de lo que busca para la sociedad me da la sensación de estar leyendo a un padre amoroso, o a un maestro esperanzado:

Lo que queremos es organizar las cosas para que cada humano nacido en este mundo tenga asegurada la oportunidad, en primera instancia, de aprender una ocupación útil, y de volverse habilidoso en ella, y después, de ser libre para trabajar en su oficio sin tener que pedir permiso a un amo o un dueño, y sin tener que darle al propietario o capitalista la mayor parte de lo que produce.

A lo largo de su libro explica cuáles son los problemas que ve en la sociedad y sus ideas para solucionarlos. Esto no significa que el anarquismo se reduzca a sus palabras. Kropotkin es anarquista, pero el anarquismo no es sólo Kropotkin. En su libro The Government of No One, la profesora de filosofía política Ruth Kinna habla de esta fluidez que define al anarquismo:

La anarquía no tiene ninguna plataforma o visión para la sociedad. No hay un ideal para perseguir, ni una imagen de lo que es perfecto. Como anarquistas, reconocemos que nada es perfecto, ni siquiera la naturaleza. Y son estas imperfecciones las que nos gustan, porque es el opuesto de buscar un ideal externo. La imperfección significa diversidad y belleza. Nos damos cuenta de que en cualquier tipo de vida que llevemos, nunca seremos perfectos, y que no importa qué tipo de comunidad formemos, ésta no será perfecta.

No necesitamos acabar perfectamente con el hambre en todo el mundo para comenzar a construir las comunidades que queremos. Tampoco tenemos que esperar a que venga una revolución a erradicar al gobierno en todos sus niveles y reemplazarlo con una organización horizontal y comunitaria. Podemos comenzar a crear redes imperfectas donde nos cuidemos unos a otros y velemos porque nadie pase hambre, y hacerlo de formas que nos nutran y nos complazcan también a nosotros. Es difícil, pero cada quien tiene que usar su creatividad e inteligencia para imaginar y construir el mundo que quiere. Yo aún no tengo la mía, aunque intuyo que las cocinas comunitarias es a donde quiero apostarle, incluso si la pandemia no hace fácil la organización, que siempre es mejor cara a cara.

Aún con los problemas que pueda tener, creo que podemos inspirarnos en el anarquismo para llegar a mejores formas de vivir en comunidad:

Las probabilidades de anarquizar nuestras relaciones sociales e instituciones son mucho mejores que las de reemplazar al estado con anarquía. Construir confianza mutua es uno de los ingredientes esenciales y en esto el anarquismo se destaca. El anarquismo ofrece visiones utópicas y propuestas prácticas en abundancia. Tiene muchos e inspiradores modelos a seguir, una caja de herramientas hasta el tope de ideas sobre cómo actuar y por qué, y un optimismo embridado sobre los prospectos de cambio.

The Government of No One

Anarquizar, entonces, no implica una meta concreta de cómo se debe ver nuestra sociedad en un futuro, más bien lo que nos permite es pensar en que las formas en que gestionamos ese cambio pueden comenzar con lo chico, con lo cercano. Para los que no hemos perdido la esperanza de que podamos hacer algo para aliviar los dolores del mundo, aunque aún no sepamos los particulares de cómo, es una lucecita al final del terrible túnel que nos hemos construido. Sólo queda seguirla.

Para saber más

Hasta que valga la pena vivir, una biblioteca anarquista disponible en diferentes idiomas.

-Algunos puntos claves a considerar para comenzar una cocina comunitaria.

Si te gustó este artículo, me haría muy feliz que lo compartieras con tus amigos y amigas. Si quieres leer más puedes seguirme en Twitter. Y si te gustó mucho lo que escribo, puedes contribuir al crecimiento de esta página o invitarme un café por medio de Ko-fi.

6 comentarios en “Aquí comemos todos

  1. Qué gusto me dio leer esta entrada. ¡Felicidades por el dominio!
    Hay algunas cosas que me gustaría que platicáramos y espero que podamos hacerlo cara a cara algún día.
    En la CDMX hay comedores autogestivos que te podrían interesar, aparte de hacer comida rica tienen producción intelectual-política sobre este asunto. Los que conozco son Food Not Bombs CDMX y El Tren Negro, que es biblioteca y justo como hace un año empezaron la cocina comunitaria.

    Me gusta

    1. Qué bueno que te gustó! Empecé a darle por este caminito gracias a ti y al libro que me recomendaste de la Brigada de las mujeres incendiarias. Sigo aprendiendo mucho, y yo también espero poder platicar muy pronto en persona. Por lo pronto no estoy en la CDMX, aunque planeo regresar y poder ver cómo funcionan ambos comedores y cómo puedo apoyar alguno de los dos. Te mando un abrazo.

      Me gusta

Responder a Biani Paola Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s