Repensar la masculinidad: el género

El sexo normalmente es asociado a características biológicas y el género a constructos sociales, pero ¿qué significa todo eso?

Te voy a explicar, pero sé que esta parte es difícil para muchas personas, entonces lo voy a hacer con pingüinos emperador. Estos pingüinos necesitan de dos sexos diferentes para poder reproducirse, entones tiene sentido que las categorías que usamos para diferenciarlos sean dos: macho y hembra.

Sin embargo, fuera de algunos comportamientos a la hora de tener pringüinitos, esas diferencias sexuales no inciden en sus vidas la mayor parte del tiempo. Tan es así, que los investigadores tienen problemas para identificar el sexo de los pingüinos y deben usar métodos como analizar los patrones en sus voces. Así que, mientras no estén decidiendo quién se queda a poner huevos y quién va por la comida, no les importa si son machos o hembras. Ya que pusieron el huevito, las pingüinas van por comida y los pingüinos se quedan a cuidarlo. Ambos pueden cuidar el huevo, y ambos pueden ir por comida, sólo no pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo. La diferencia consiste en quién pone el huevo.

Ahora viene lo difícil. Los humanos también tenemos diferencias sexuales, que incluyen muchas cosas distintas, características sexuales primarias, secundarias, cromosomas, etc. Pero predominantemente, cuando hablamos de este tema en un ambiente casual, la distinción que queremos nombrar es la de la característica reproductiva que implica la capacidad de gestar un embrión humano en el cuerpo. A las personas que pueden hacer esto, las llamamos mujeres.

Si somos realmente honestos a la hora de pensar sobre este tema, podemos darnos cuenta que las diferencias sexuales tampoco inciden en nuestra vida fuera de la parte reproductiva. O más bien, no tendrían razón para hacerlo. Es decir, no existe un trabajo físico, intelectual, emocional, o de cualquier otro tipo, que no pueda hacer una persona por tener o no, un pene o una vagina.

Entonces, ¿por qué nos inventamos este concepto que no tienen los pingüinos y que llamamos género? ¿Por qué los hombres se visten, se comportan y socializan de una manera muy específica? ¿Por qué las mujeres tienen otra forma muy específica de llevar a cabo lo anterior?

Bueno, Simone de Beauvoir tiene una explicación, pero no vamos a poder cubrirla toda, porque para eso está su libro El segundo sexo. Si prefieres ir a leerlo en este momento, yo lo entiendo. Para los que se quedan, les voy a contar una historia que encapsula de forma simplificada las ideas de Simone:

Hace miles de años, los humanos que rondaban el planeta vivían en sociedades nómadas, donde para conseguir alimento, debías jugarte la vida peleando contra la naturaleza y contra lo que te fueras a comer. La vida de los humanos, como podrás imaginar, no era larga, y reproducirse, como para la mayoría de los seres vivos, estaba en lo más alto de la lista de prioridades

Como ya dijimos, las mujeres son las que cargan el embrión en su cuerpo. Así que pasaban mucho tiempo estando embarazadas, y no tanto cazando mamuts. Todo hubiera estado bien para los humanos (recordemos el ejemplo de los pingüinos), pero las personas nos inventamos esta necesidad que se volvió una característica fundamental de nuestra especie: no queremos sólo vivir como los otros animales, queremos trascender. ¿Cómo trascendemos con esta vida finita? Pues a través de las historias. Llegaban Ug y Ô de su cacería de dos días enteros, y querían que toda la tribu escuchara de sus hazañas. Después de todo, conseguir carne rica no era fácil. La gente, ya sea porque estaba agradecida, o porque estaba ocupada atascándose la cara de carne, los escuchaban.

Después, esta misma gente, en sus tiempos de ocio, hacían algo aún más impresionante; ¡repetían las historias de Ug y Ô! Eventualmente repetían tanto las historias, que Ug y Ô se volvían leyendas. Habían trascendido. Fin.

¿Ves lo que falta aquí?

Si las mujeres pasaban gran parte de su vida fértil teniendo hijos, eso significaba que no podían salir a cazar. No tenían aventuras, ni podían arriesgar valerosamente su vida. No había historias. No podían trascender.

Entonces, si eres hombre y respetas a otros hombres porque hay historias sobre ellos, y te enseñan que los hombres son los que trascienden porque hay historias de ellos, y existe este otro ser, que parece humano, pero que no trasciende, así que no tiene la característica que decidiste en tu cabeza que define a un ser humano, ¿qué haces? Bueno, podrían haber revaluado la forma en la que pensaban y no ser horribles, pero no, los hombres empezaron a considerar a las mujeres como seres no-humanos. A tal grado, que les quitaron de manera conceptual su capacidad reproductiva. Comenzaron a decir que los que tenían realmente la semilla de la vida eran los hombres, y que las mujeres eran simples portadoras. Como un topper donde metes tu comida al micro para que se caliente.

Pero había un problema, no podían nada más dejar de convivir con las mujeres, aunque sus acciones confirmaban que las consideraban inferiores, porque las necesitaban para seguir reproduciéndose. Necesitaban un rol social para las mujeres, para que siguieran viviendo junto a los hombres y continuando la especie.

Entonces, imagínate que necesitas balancear el rol de las mujeres como sirvientas con el de compañeras para que quieran seguir viviendo con los hombres. ¿Cómo lo harías?

Yo no lo sé, pero me parece que apoyados de instituciones como el matrimonio, hemos fabricado una historia que se repitió por mucho tiempo, y que cumplió muy eficazmente con la función de incluir a las mujeres en la sociedad sin darles poder verdadero ni un valor intrínseco como personas individuales. La misma historia con la que justificaban el negarles el derecho al voto, o el acceso a la universidad, o control sobre sus propios cuerpos. La misma historia que les decía que su único valor estaba en la forma en la que se vieran, y en su capacidad para atraer un marido.

Esa historia se llama género.

Es la historia que les contamos a las niñas cuando les decimos que tienen que ser femeninas, y la que contamos sin palabras cuando enseñamos a nuestras hijas a limpiar y a cocinar, y a nuestros hijos a jugar y a desarrollar sus personalidades, pero dejamos que sean incapaces de cuidarse por sí mismos, porque esperamos que una mujer llegue y lo haga por ellos.

Pero hay que fijarnos, y fijarnos muy bien, en que son sólo eso, son palabras y acciones que tomamos en serio porque nos creemos esa historia. Lo importante es que nos demos cuenta que el género que le impusimos a las mujeres es un mito, y de la misma forma, la masculinidad con la que estamos tan obsesionados con no manchar, es un mito también.

Ahora, eso no significa que el género no exista. El género es una forma de expresión individual valiosa, y vamos a hablar de eso en el próximo capítulo de esta serie. El mito al que me refiero es el de que todas las personas con vagina deben comportarse de una manera particular, y todas las personas con pene de otra. No es verdad, el pene y la vagina sólo nos dicen, en la mayoría de los casos, quién cumple qué rol a la hora de reproducirse. Es una verdad ancestral que los pingüinos han sabido desde siempre. Hay que volver a escucharlos.

6 comentarios en “Repensar la masculinidad: el género

  1. Simone de Beauvoir tenía una imagen extremadamente limitada y radical de las mujeres. Ella proponía prohibirle (legalmente) a las mujeres elegir ser madres de familia, ya que creía que no podían tomar sus decisiones propias. Puedes ver evidencia de esto en una entrevista entre Friedan y Beauvoir:

    https://drive.google.com/file/d/1siAmN6M5gwKzG46mmCt5YsWltu4MpAhT/view?usp=sharing

    “las diferencias sexuales tampoco inciden en nuestra vida fuera de la parte reproductiva” es una versión muy reduccionista (y diría miope) de la sexualidad humana. Te recomendaría escuchar a alguien como Camille Paglia:

    Y si gustas saber más sobre la sexualidad de los pingüinos y de los problemas de antropomorfizarlos:

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    1. No sé cuál es el punto de este comentario, ¿te gustó el artículo y quieres que su argumento sea más fuerte? ¿No te gustó y crees que con estos links lo estás refutando? Me gustaría que aclararas eso para entender de dónde viene todo esto, pero en caso de que no lo hagas, te voy a contestar a tus tres puntos.

      1) Simone no está diciendo que las mujeres no pueden tomar sus propias decisiones. Lo que está tratando de remarcar es la fuerza que tiene la cultura y la forma en que socializamos a las mujeres en su toma de decisiones. La razón por la que las quiere forzar a no quedarse en la casa, es que la escala de valores está tan amarrada a nuestra concepción del mundo, que muchas personas no conciben otro tipo de vida, a tal grado que tendría que forzar a muchas a no elegir eso para que pudieran tener incluso la opción de elegir otra cosa.
      Aunque no admitas esa interpretación, que creo que es más acertada dado lo que sabemos de cómo pensaba, no entiendo por qué traer eso a colación. No tiene nada que ver con el artículo, y parece un intento de deslegitimar sus ideas. La cosa es que leer filosofía no se trata de volverte un adepto de la persona que escribe, es encontrar las ideas que nos sirven y desechar las que no. Lo que dijo en esa entrevista no tiene nada que ver con lo que estamos hablando en este artículo, y si tú sí los conectaste, creo que sería benéfico para todas las personas que lean tu comentario, que expliques por qué.

      2) Pusiste un link de un video de casi hora y media como si eso fuera suficiente para hacer un argumento. No tengo tiempo para verlo, si quieres que responda a eso, explica lo que es relevante. Además, de nuevo dejas fuera el contexto y citaste una parte de lo que dije sin lo que le seguía. Dije: “las diferencias sexuales tampoco inciden en nuestra vida fuera de la parte reproductiva. O más bien, no tendrían razón para hacerlo. Es decir, no existe un trabajo físico, intelectual, emocional, o de cualquier otro tipo, que no pueda hacer una persona por tener o no, un pene o una vagina.” ¿Qué tipo de trabajo puede hacer un hombre o una mujer que el otro no pueda? Y no estoy hablando de efectividad, ni de quién lo puede hacer mejor, estamos hablando de una capacidad funcional.

      3) ¿Viste el video que mandaste de los pingüinos? Parece que o no lo viste o no entendiste bien lo que están diciendo. Antropomorfizar a un animal no es para nada lo que yo hice. Ella está hablando de presentarlos como teniendo valores y familias. Yo usé sus comportamientos biológicos para literalmente decir que NO son como los humanos.

      Edit: Redacción.

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      1. Aquí están las respuestas:

        1. Creo que no leíste bien porque dices “La razón por la que las quiere forzar a quedarse en la casa” y precisamente esta hablando de lo *opuesto*. Y aunque tu tampoco quieras admitir esa interpretación, Friedan lo hizo ahí mismo explícitamente. Si tiene que ver simplemente porque te estás preguntando cuáles son los roles que deberíamos o no tener de acuerdo a nuestro sexo y las decisiones que conllevan. Decir algo como:
        “tal grado que tendría que forzar a muchas a no elegir eso para que pudieran tener incluso la opción de elegir otra cosa” es una contradicción, si forzas a alguien a decidir entonces esa persona no decidió por su propio mérito. Suena a algo totalmente Orwelliano.

        2. Ese video es relevante porque Paglia explica la relevancia historico-antropológica de la sexualidad en las sociedades, entre muchas otras cosas. Si no tienes el tiempo, tal vez otro lector si lo tenga. O podrías leer su libro “Sexual personae” también. No cité lo que seguía porque cuando dices “O más bien, no tendrían razón para hacerlo.” estás siendo normativo en vez de descriptivo. Y efectivamente tu discusión se queda sólamente en el nivel de “poder hacer algo”, ese es el problema.

        3. Si lo vi. Estás usando el ejemplo de los pingüinos como que ellos tienen un comportamiento que te gustaría los humanos tuviéramos: “Es una verdad ancestral que los pingüinos han sabido desde siempre. Hay que volver a escucharlos”. Decir algo así involucra proyectar y hacer uso de una jerarquía de valores al respecto. Tu los estás presentando en términos de valores y familias *explícitamente*. El video habla de eso también.

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      2. 1) Tienes razón, mi error de dedo invalida mi respuesta y demuestra que no leí bien. Ese “no” que me faltó para que se leyera “la razón por la que las quiere forzar a no quedarse en la casa” es suficiente para que el argumento entero se caiga.
        2) También estás en lo correcto, ser normativo no es la manera de intentar hablar de la forma en la que debemos comportarnos. No sé en qué estaba pensando.
        3) Por tercera vez viste algo que yo no, usar una analogía con los pingüinos es exactamente lo mismo que lo que dice la morra en el video sobre presentarlos en la televisión como cenando en una mesa y teniendo dilemas morales humanos. Fue un error mío, gracias por hacérmelo ver.

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