El optimismo no es suficiente (Black Mirror)

Spoilers de los capítulos San Junipero y Hang the DJ de Black Mirror.

La cuarta temporada de Black Mirror llegó a Netflix dos días antes de que terminara el año pasado y para la mayoría de las personas fue decepcionante. Muchos la han catalogado como la entrada más débil de la serie. Por ejemplo, en este artículo de Bollo Negro se argumenta que la razón por la que la cuarta temporada de Black Mirror no es tan efectiva como las anteriores es debido a un problema de creatividad; como ya no tiene ideas frescas que nos impresionen, la serie ha perdido su fuerza. Esta opinión es la que más se ha escuchado también entre los fans de la serie, pero creo que la idea de que sólo vemos Black Mirror por sus ideas originales y por los twists que la han hecho famosa es errónea e ignora la razón por la que los mejores capítulos de la serie han destacado.

Desde que se estrenó Black Mirror se le ha comparado con The Twilight Zone, no sólo porque la segunda es también una serie antológica conocida por sus plot twists, sino por la brillante ejecución que The Twilight Zone logra en la gran mayoría de sus capítulos. Lo interesante de esta comparación es que The Twilight Zone, aún más que Black Mirror, tuvo muchos capítulos donde repetía ideas similares o idénticas a las que ya había usado anteriormente. Aunque algunos capítulos exploraban la misma premisa, las historias que producía eran bastante diferentes.

The Twilight Zone deja claro que puedes hacer una antología exitosa incluso si retomas los mismos conceptos o ideas varias veces. Así que, si lo que necesita no es más creatividad en las ideas que explora, ¿cuál es el problema real de Black Mirror? De nuevo, The Twilight Zone nos da la clave. Al enfocarse en sus personajes y dejar que la historia parta de ahí, la creatividad de la premisa no se vuelve lo más importante, aunque sea lo más llamativo.Por lo tanto, no importa que a veces usen el mismo concepto, pues un personaje bien construido puede llevarnos a una historia universal en su temática, pero muy particular en sus detalles y, por lo tanto, única.

Lo fascinante de estas historias es más que sólo los conceptos sofisticados de ciencia ficción y fantasía. También es la exploración. Es la forma en que una misma situación puede afectar a personas distintas, porque tienen experiencias radicalmente diferentes. Si siguen este principio, el twist siempre debería estar al servicio de la intención temática del capítulo, no de lo que pudiera ser más inesperado para la audiencia.

De la misma manera, los capítulos menos memorables de Black Mirror suceden cuando la premisa tecnológica es la que dirige a la narración y no los personajes. No es coincidencia que el capítulo más aclamado de Black Mirror sea San Junipero, porque aunque la diferencia más visible es su optimismo, la más importante es que, por primera vez en la serie, entendemos claramente a las personajes. Y no sólo de la manera general como sucede en otros capítulos (por ejemplo cuando entendemos que ni el primer ministro, ni nadie, quiere tener sexo con un cerdo en televisión), más bien entendemos las circunstancias particulares de las protagonistas. En el momento en que Kelly es forzada a tomar la decisión de si morir en la Tierra o vivir eternamente en San Junipero, podemos sentir el peso del conflicto que hay en ella porque la conocemos. Podemos entender que aunque la mayoría de las personas elegiría una vida inmortal, ella no, ella duda. Probablemente no nos identificamos con su duda, pero la entendemos. Incluso podemos llegar a imaginar que, si hubiéramos vivido lo mismo que ella,  también dudaríamos.

El twist del episodio también nos dice algo importante. A diferencia de los demás twists, el de este capítulo no es guardado para el final, sino que es revelado casi exactamente a la mitad del capitulo. Es importante, porque el twist es que San Junipero no es sólo un lugar, sino que es el nombre de la simulación que desata el conflicto en Kelly al final del episodio. Esta revelación hace para un twist menos impactante, pero para una historia mucho más efectiva. Al darnos la información antes, y saber lo mismo que sabe Kelly, podemos entender sus acciones y su dilema. Podemos entender la gravedad del conflicto.

En contraste, cuando el twist y el concepto tecnológico están por encima de los personajes, las historias de Black Mirror sufren. Por ejemplo, en Hang the DJ, el capítulo destacado de esta temporada, es muy fácil comprometerte con el conflicto (de manera general) porque queremos que los protagonistas estén juntos, y superen la oposición del algoritmo que se los impide. 

Aún así demuestra la misma falta de comprensión por parte de los creadores acerca de lo que lo hizo tan aclamado a San Junipero. No fue un capítulo exitoso por su final optimista, eso no es suficiente. Hang the DJ lo prueba, porque aunque termina de manera positiva, hay algo que no termina de concretarse.

En la escena final aprendemos que los protagonistas que seguimos durante todo el capítulo son simulaciones producidas por un algoritmo. Las personas reales usan una app que simula mil escenarios similares al que acabamos de ver para determinar la compatibilidad de las personas. Pero en esta parte del capítulo sucede algo extraño, mientras que las simulaciones tienen el valor de decidir por ellos mismos, y desafiar el sistema que los atrapa para poder estar juntos, sus contrapartes reales no lo tienen. Usan una aplicación para no tener que decidir. Ese poder de decisión que queda confinado a las versiones virtuales de los protagonistas, es muy importante. Sin el poder de elegir no puede haber conflicto, y en los últimos momentos de Hang the DJ, nos roban a los protagonistas que lo tienen. El twist, en lugar de elevar la historia, la hace menos.

Creo que sería redundante explicar lo mismo para cada capítulo de la cuarta temporada, porque es muy fácil de comprobarlo por tu cuenta; a los personajes les falta construcción. A unos más que a otros, pero todos son sólo canvas en blanco para explorar la idea de ciencia ficción que en ese momento le esté dando vuelta a Brookes en la cabeza. Mientras sigan dejando de lado a las personas de las que las historias se tratan en favor de explotar la premisa y el twist, Black Mirror va a seguir siendo lo que es, una buena serie que nunca pudo ser grandiosa.

Las cuatro temporadas completas de Black Mirror están disponibles en Netflix.

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