Solo veo la llama en el espejo (The Great Comet)

Hay una vieja tradición rusa donde se coloca una vela entre dos espejos. Así, una mujer joven puede asomarse al espejo y ver su futuro reflejado a la distancia en los espejos infinitos. La visión llega ya sea en la forma de un hombre o de un ataúd. La mayoría de las personas ven un hombre, que se dice que es la visión del futuro marido, mientras que el ataúd es considerado como un terrible augurio. Natasha Rostova solo ve su cara. Lo que le depara el futuro es incierto. 

Hay una parte muy conocida en La guerra y la paz donde es aclarado lo que este presagio significa. Es cuando Natasha espera a que Andrey (su prometido) regrese de la guerra, y es seducida por Anatol, un casanova con malas intenciones. Pierre Bézoukhov, el mejor amigo de Andrey, está ahí para intentar arreglar la situación, pero es demasiado tarde y Natasha trata de huir con Anatol. Sería fácil encasillar a Natasha como la mala de la historia por engañar a su prometido, pero no es tan sencillo. Las mismas razones que la hacen atractiva como personaje; su franqueza emocional, su inocencia y alegre vitalidad, son las que terminan llevándola a confundir su infatuación con Anatol por un amor digno de poesía.

Ese mismo episodio, que en La guerra y la paz toma unas setenta páginas, fue tomado por Dave Malloy y adaptado a un espectacular musical de Broadway. Tiene muchas fortalezas, como su música, que está llena de energía y originalidad, sus actores, que son increíblemente talentosos, y la puesta en escena es como ninguna otra, ya que la audiencia es literalmente parte de la obra. The Great Comet busca que haya interacción entre actores y audiencia, no de la manera incómoda con la que un animador de fiestas infantiles busca la participación del público, sino que trabaja por generar un ambiente íntimo donde la cercanía física refleje la emocional que sentimos por los personajes.

Lo que logra The Great Comet con las palabras de Tolstoi no es muy diferente a lo que el libro logra por sí mismo, pero nos permite ver con más claridad uno de los temas más importantes del libro; nuestra constante búsqueda de significado y la incertidumbre que la acompaña. A través de los dos personajes principales experimentamos dos formas diferentes de angustia existencial.

Durante la obra (y la mayoría de la novela), Pierre pasa su tiempo buscando el propósito de su vida. No ha tenido éxito y en su lugar ha pasado años tomando y leyendo, está en un matrimonio miserable y está sumergido en las banalidades del mundo aunque no lo dejan satisfecho. Sabe que no puede seguir viviendo así, sin embargo siempre que encuentra una oportunidad de encontrar verdad y pureza en el mundo, termina decepcionado. Se ha dado cuenta que todo está corrompido por la estupidez y el egoísmo.

La incapacidad de Pierre por encontrar lo que hará que su vida valga la pena lo lleva a un estado tan aparentemente permanente y doloroso, que decide intentar suicidarse a través de un duelo a pistola, pero su intento no es exitosos. Es solo al final de la obra, cuando es llamado para intentar apaciguar el caos creado por Anatol, que encuentra una resolución en un lugar inesperado. Al intentar consolar a Natasha, que también intenta suicidarse, puede salirse un momento de sí mismo. Las palabras de ella son reales. No son pronunciadas con el fin de engañar o para obtener algo de él, solamente buscan ser comprendidas. Al igual que Pierre.

Por su parte, Natasha ha llevado toda su vida con confianza. Le agrada a todos, disfruta vivir y no tiene preocupaciones. No es hasta que Andrey se va a la guerra que debe enfrentarse por primera vez ante la incertidumbre . Su ausencia es una sombra que engulle la mayor parte de la obra y a los personajes en ella. No sabemos cuándo va a regresar, o si nunca lo hará y terminará muerto en el campo de batalla. Aunado a esto, Natasha sufre otro golpe a su visión del mundo cuando viaja a Moscú a conocer a la familia de Andrey. Aunque siempre le ha agradado a todos y está segura de que ellos no serán la excepción, la familia de Andrey no la encuentra tan encantadora. La ven como superficial y frívola; desconfían de ella. 

Entra Anatol. Él representa algo muy diferente para Natasha. Es un nuevo prospecto guapo y elegante, que no la hace sentir mal ni insegura. Para nosotros, en el público, es evidente que Natasha no significa para Anatol nada más que una nueva conquista, pero Natasha es cegada por su inexperiencia y por el carisma de Anatol, así que se enamora desesperadamente de él. Cuando sus planes para fugarse con Anatol son arruinados por su prima, ya es muy tarde. Ha arruinado la relación con Andrey y su familia, y ha descubierto que Anatol ocultaba un matrimonio. Con ambos prospectos muertos, Natasha se siente perdida.

En su momento más bajo, toma algunas palabras de consolación y ternura de parte de Pierre para que comience su recuperación. La intimidad emocional entre ambos le concede a Natasha la oportunidad de ver que no todo está perdido. Aún hay alguien dispuesto  ver más allá de sus errores. Para Pierre y Natasha, lo trágico de la incertidumbre no es que no sepan lo que va a suceder. Nadie puede conocer el futuro. Lo trágico es estar tan perdido que creamos que eso es lo importante. Pierre y Natasha aprenden a vivir con la incertidumbre de vivir al aceptarla. Siguen sin ver nada en el espejo, pero ya no importa. 

El album completo del cast de The Great Comet está disponible en Spotify y iTunes. 

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