Crazy Ex-Girlfriend es el Community musical que no sabías que necesitabas

La premisa de Crazy Ex-Girlfriend es típica de las comedias románticas: una abogada de Nueva York deja todo y se muda a un pueblo en California para intentar reconectar con su ex-novio de la prepa. No suena muy creativa, pero en la serie de Rachel Bloom (Fuck Me, Ray Bradbury) y Aline Brosh McKenna (El Diablo Viste a la Moda) las convenciones del género son deconstruidas para permitirnos entrar a la mente problemática de su protagonista, Rebecca Bunch (Bloom). No es inmediatamente obvio, pero al analizarla de cerca, las similitudes con Community, otra comedia poco apreciada, son innegables.

Primero hay que hablar de las diferencias. La más evidente es la diferencia en género e historia, mientras Community es una sitcom de veinte minutos, Crazy Ex-Girlfriend camina la línea entre comedia y drama durante sus episodios de 45. Esas diferencias son cruciales, porque guían los esfuerzos de los escritores que buscan un efecto específico con el diálogo; Community busca usar cada línea de diálogo para hacer chistes, mientras deja de lado la continuidad entre episodios. No hay una verdadera narración a largo plazo. Para CXG la serialización es importante para construir momentos dramáticos, por lo que debe alternar entre los chistes y el diálogo que ayuda a avanzar la trama. En sus mejores momentos puede lograr ambos, pero la mayor parte del tiempo tiene que inclinarse de un lado u otro. Esas diferencias hacen que busquemos a cada serie por razones distintas, pero lo que las une es más acerca del lenguaje con el que interactúan con la audiencia:

Ambas están obsesionadas con la cultura popular

Community es conocida por sus homenajes a distintos géneros cinematográficos, donde deconstruyen los lugares comunes y los explotan por su potencial cómico. La intertextualidad en Community nos permite accesar a la vida interior de los personajes a través de arquetipos con los que ya estamos familiarizados. Un juego de paintball se convierte en una película de acción donde la tensión sexual de dos personajes tiene una vía de escape. Una tarde de Dungeons & Dragons nos revela las dinámicas grupales en su nivel más básico y el rol que cada personaje cree jugar dentro del grupo.

En ese sentido, Crazy Ex-Girlfriend parece un gran capítulo de Community. La serie vive dentro del género de la comedia romántica, porque su protagonista cree vivir dentro de una. De esta manera la serie usa elementos arquetípicos de las rom-coms para rápidamente ubicarnos en la trama. Existe el interés romántico (Josh), el buen tipo (Greg), la mejor amiga que conspira para que se pueda llevar acabo el gran encuentro romántico (Paula), entre otros. Aunque algunos son representados tal cual, la serie lo lleva más allá y termina subvirtiendo la mayoría. Es la misma forma en que la relación Britta/Jeff era una relación “will they/ won’t they” al mismo tiempo que era un comentario sobre las relaciones “will they/ won’t they” en la televisión.

Además, Crazy Ex-Girlfriend tiene la misma relación de intertextualidad que Community, pero no con el cine, sino con la música. Por ejemplo, una exuberante introducción a una nueva ciudad, esconde dentro de sí la realidad ilusoria creada intencionalmente por la protagonista. La similitud con el estilo musical de Busley Berkeley sirve para exacerbar el contraste entre cómo Rebecca cree que es su vida, y cómo la percibimos los demás.

Son conscientes de sí mismas

Ninguna serie puede alcanzar la hiper-conciencia de sí misma que Community demostraba semana tras semana. El rol de Abed era básicamente ser consciente de que habitaba una serie de televisión.

Jeff: Abed, it makes the group uncomfortable when you talk about us like we’re characters in a show you’re watching.
Abed: Well, that’s sort of my gimmick. But we did lean on that pretty hard last week. I can lay low for an episode.

Sin embargo, Crazy Ex-Girlfriend lo intenta. Desde el primer capitulo, en una de las primeras escenas, donde Rebecca se da cuenta de la extraña publicidad que la persigue, hasta canciones como Who’s the New Guy?, la canción que esconde metareferencias no tan sutiles. Muchos otros ejemplos son dignos de mencionar, pero sería redundante. La serie, a diferencia de su personaje principal, sabe exactamente quién es. 

Quieren ponerte en el lugar de sus personajes y que te tomes en serio sus problemas

Si solo tuvieran las características anteriores, Community yCrazy Ex-Girlfriend serían series graciosas e inteligentes, pero cínicas y vacías. Lo que realmente las coloca en una liga muy diferente al resto de la televisión es su capacidad para explorar las necesidades y miedos de sus personajes.

Crazy Ex-Girlfriend es principalmente sobre Rebecca, y cómo lidia con su ansiedad y depresión. A primera vista parece una persona ridícula, que no entiende la diferencia entre la realidad y las películas que consumió, pero pronto descubrimos que los problemas de su pasado la dejaron envuelta en un ciclo desastroso y una perpetua búsqueda de afecto y aceptación. Incluso cuando nos cae mal y es insoportable, sabemos que hay más detrás de ella. A veces hay esperanza para Rebecca, pero parece que no puede terminar de escapar de sí misma. 

Además, Crazy Ex-Girlfriend extiende esa misma empatía a todos sus personajes. Aunque Rebecca quiere ver a todos como unidimensionales y sirviendo una función específica en su historia, no los puede contener y terminan rompiendo el molde. Cada uno tiene su propia vida, y por lo tanto, una historia propia, separada de la de Rebecca. Aunque ella no lo vea. 

Tanto Community como Crazy Ex-Girlfriend no buscan narrativas de héroes y villanos, sino entender cómo todos tenemos una historia de la cuál creemos que somos el centro. Entre todas sus similitudes encuentro una gran diferencia:

Crazy Ex-Girlfriend no solo hace homenajes, sino comentarios

Desde el primer capítulo se volvió claro que la serie, además de un sentido del humor y originalidad innatos, tenía una perspectiva fuerte. La más evidente siendo que la Sexy Gettin’ Ready Song no es sexy, ni siquiera cerca. Se burla de la manera en la que las personas fetichizan ese proceso femenino, “es muy gracioso, ella se está arreglando y todas las cosas horribles que se hace las está haciendo por la ansiedad que le produce el hombre que ama”, dice Bloom

Usa ese mismo humor para reemplazar la trama de matrimonio gradualmente por una de amistad y subvertir ambas. Parece hacer un comentario acerca de cómo el romance sigue dándole forma a las historias que contamos, por más que lo tratemos de eliminar de la mira popular. 

A diferencia de Community, que nunca definió a Britta explícitamente como feminista aunque exhibía algunas características, el feminismo de Crazy Ex-Girlfriend es explícito. Llega tan lejos que recomienda repetidas veces el libro Bad Feminist de Roxanne Gay. Lo cual es muy apropiado, pues tienen un espíritu similar, ambas buscan hacer del consumo de cultura popular una actividad crítica. Ambas tienen el poder de cambiarte.  

Las dos temporadas completas de Crazy Ex-Girlfriend están disponibles en Netflix y las seis temporadas completas de Community en Amazon Prime.

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