La mejor televisión del 2016

 

Leer listas de Top Ten es preocupantemente adictivo. Es muy difícil resistir darle click a una cuando aparece en nuestras redes, sobretodo si es hecha por alguien cuya opinión valoramos. Porque cuando es acerca de arte, queremos que lo que más nos gusta sea lo número uno, para así sentirnos seguros de nuestros gustos. Es entendible, pero tomarnos muy en serio ese tipo de listas nos puede llevar a una perspectiva muy cerrada del arte y de nuestra relación con ella. Es tiempo de alejarnos de los Top Ten.

Esta increíble pieza por Emily Nussbaum en el New Yorker es un gran comienzo. En ella busca eliminar el proceso de colocar arbitrariamente un programa por encima de otro, pues ofusca los matices e imperfecciones que hacen del arte una experiencia única para cada individuo.

En esta era de ‘peak TV’, como la llaman muchos críticos, es imposible que una sola persona vea todos los programas. Simplemente hay demasiada buena televisión. Cualquier lista que se proclame a sí misma como ‘definitiva’ probablemente te esté mintiendo.

Aún así, el mejor programa de este año fue Crazy Ex-Girlfriend, una exploración profunda de una mujer que no puede arreglar su vida  y cómo sus decisiones egoístas afectan a las personas más cercanas a ella. La comedia es ejecutada con ingenio y cariño a los personajes, el drama es efectivo y a veces desolador, y las dos o tres canciones originales de cada capítulo son una mezcla inusual de ironía y honestidad. No te la puedes perder. 

El mejor programa del año es Better Things, la media hora hiper-personal de Pamela  Adlon acerca de una madre soltera y sus tres hijas. Su habilidad para no disculparse por su perspectiva enfocada es similar a otros dos mejores programas de este año. Atlanta, que nos demostró que no hay nada que Donald Glover no pueda hacer bien, e Insecure, que alterna entre momentos absurdos de comedia y momentos de profunda empatía con el dolor de sus personajes.

Full Frontal with Samantha Bee es el mejor programa del año. Samantha Bee estalló en el 2016 con los apasionados monólogos que semana tras semana deconstruyen la situación política en Estados Unidos. Como la única anfitriona de un Late Night Show, la voz de Samantha Bee no sólo era deseable, sino necesaria, junto al otro mejor programa del año; Last Week Tonight with John Oliver, cuyo meticuloso análisis de problemas específicos fue esencial en este año turbulento.

Rectify, que este año terminó su última temporada, fue la mejor serie del año. Su paciente exploración de la soledad y la incapacidad del protagonista para establecer conexiones con las personas a su alrededor es diferente a todo lo que se había visto en televisión hasta este punto. 

El mejor programa de televisión de este año fue Speechless, una comedia situacional sobre una familia que tiene a un hijo con parálisis cerebral. La alternancia entre problemas familiares específicos y generales funciona para la comedia de la misma manera que The A Word, que es el mejor programa de este año, lo hace funcionar para el drama y para familias con algún integrante con autismo.

El mejor programa de televisión de este año fue The Good Place, una comedia situacional con una premisa tan fascinante que es aparentemente insostenible. No lo es.

El mejor programa de televisión de este año fue The People v. O.J. Simpson: American Crime Story que funciona como comentario acerca del pasado, pero también resuena con el presente de manera punzante.

El mejor programa de televisión de este año fue Fleabag, una comedia muy inusual que consta de solo seis capítulos y que deberías ver en este momento.

Aunque no es la mejor serie del año, BoJack Horseman brilló con su capítulo silencioso, Fish Out Of Water, que es el mejor episodio del año. Steven Universe tuvo el mejor episodio del año con Mr. Greg y después con Bismuth. Black Mirror tuvo el mejor episodio del año y el mejor que ha producido la serie con San Junipero, una esperanzadora representación de lo que significa la felicidad a la luz de la inmortalidad. El mejor capítulo del año lo hizo Transparent, con If I Were A Bell. Orange Is The New Black y sus últimos dos episodios fueron devastadores en muchas maneras, y tan controversiales como fueron, siguen siendo los mejores capítulos del año.

 

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