The Walking Dead: T7 E2

Después de un inicio de temporada controversialThe Walking Dead toma la acertada decisión de no continuar con la historia de Rick y los otros, en su lugar la historia se centra en Carol y Morgan, los dos personajes que no estaban con el resto del grupo, y nos introduce al Rey Ezekiel y su tigre mascota.

Este segundo capítulo es reminiscente de la quinta temporada, donde muchos de los episodios consistían en historias autocontenidas de dos o tres personajes. Ese formato permitía a la serie explorar a fondo la manera en que los personajes manejan sus trastornos emocionales del pasado y cómo eso determina su transformación ante el nuevo mundo arrasado por walkers. De la misma manera, este capítulo toma a los dos personajes más interesantes de la serie y los introduce a una nueva situación que los hace entrar en conflicto ellos mismos. Así, profundiza sobre sus inquietudes acerca de cómo manejar el balance entre la violencia de la que quieren huir y un mundo que parece pedirla.

Ya nos acostumbramos al patrón de encontrar un lugar nuevo, esperanzarse, ver cómo el lugar cae, perder algunos compañeros en el proceso y comenzar a buscar un nuevo lugar. Ahora, todos los personajes, incluyendo a Carol, tienen que lidiar con ese ciclo que parece no terminar, pero ella lo reconoce, y sabe que la única manera de no tener que matar para proteger a alguien más, es no teniendo a nadie a quien proteger. Ese es el costo que ha tenido el viaje de Carol a través de la serie, y es evidencia de la gran transformación que ha tenido desde sus días relegada al fondo de la acción como esposa en una relación de abuso que, cuando conoce al Rey Ezekiel, podemos instantáneamente leer sus halagos y su amabilidad no como sumisión, sino como una máscara. Carol ya no es una víctima, es una sobreviviente, y está dispuesta a mucho con tal de seguir viva y libre.

Morgan, al reconciliarse con Carol, comienza su reconciliación con la violencia. Incluso lo vemos tomar un aprendiz, pero ahora no está seguro de qué enseñarle. No le gustó la persona en la que se convirtió cuando dejó que sus instintos violentos casi lo enloquecieran permanentemente, pero ahora acepta que hay situaciones en las que un palo simplemente no es la respuesta. A veces necesitas disparar, incluso a alguien vivo, sobretodo si es para defender a alguien que quieres. La mirada con la que Morgan ve la pistola en su mano nos dice que se sigue resistiendo a esa idea, pero que cuando llegue el momento, la va a tener que usar.

Carol y Morgan han demostrado que pueden lograr transformaciones radicales en sus creencias y en sus acciones cuando lo necesitan. El reto que enfrentan ahora es el de buscar cambios más sutiles, ya no pueden vivir alternando entre opuestos. Carol no quiere seguir huyendo, aunque podría sobrevivir sola, sabe que formar parte de algo es lo único que hace que sobrevivir tenga sentido. Morgan empieza a considerar que tal vez puede hacer lo necesario para defenderse a sí mismo y a los que le importan sin tener sed de sangre. Son balances difíciles para ellos, pero ninguno de los dos le teme a un reto, ya saben de lo que son capaces.

Además, este capítulo nos introduce al rey Ezekiel, que más que un líder nato que busca poder, como muchos otros que hemos conocido, él entiende que un líder tiene una función simbólica. Su aspecto y su tigre lo dejan entrar a un estado casi mitológico que le da a las personas que lo siguen el sentido de trascendencia y propósito que buscan. Si es un símbolo vacío, como su nombre, lo veremos con el tiempo, y ya podemos oler el conflicto que nos lo revelará con su relación con los salvadores. Ver a las dos nuevas figuras de poder (Negan y el rey), con sus ideologías radicalmente opuestas, entrar en conflicto sería algo muy interesante de ver.

El capítulo termina en una nota positiva, con la idea de que Carol puede ser parte de la comunidad del rey sin realmente estar dentro de ella. Ese balance tal vez no dure mucho, y al final de la temporada encontremos que Morgan y Carol siguen buscándolo. Pero el balance es difícil y la lucha no termina cuando lo encuentras, sigue latente mientras intentas mantenerlo. Y eso es lo más difícil.

Observaciones perdidas:

– Bob Dylan cantado al estilo de un coro de iglesia es excelente y el primer paso para mi religión secular.

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