El gigante Mac Lir

No existe una versión definitiva de un mito. Aunque a veces hay una versión popular, como las de Homero, es difícil reducir las creencias de un pueblo a una historia estática. Es así tanto para los griegos como para los antiguos celtas, de los cuales nace la figura del gigante Mac Lir, el dios del océano que, como el barquero Aqueronte, transporta las almas de los muertos en su viaje a la vida eterna. Su rasgo más distintivo, al menos en cuanto a personalidad, es su sentido del humor. Mac Lir disfruta la vida a través de la risa y quiere que todos lo hagamos con él.

Song of the Sea, la película creada por Tomm Moore, nos presenta una versión del gigante algo sombría, pero que nos enseña una simple pero poderosa lección con su tragedia. En la película, Mac Lir sufre una pérdida terrible de la que no se puede recuperar. Llora, como todos lo hemos hecho. Llora hasta que siente que no puede llorar más y después sigue llorando. De su dolor nace el océano entero, pero no puede detenerse. Su tristeza sigue recorriendo sus mejillas hasta que parece inevitable que el mar se alce por encima de las montañas más altas y termine con todo.

Antes de que sus lágrimas terminen con el mundo, Mac Lir es convertido en piedra por su madre, Macha, la bruja búho. En un intento desesperado por que su hijo deje de sufrir, lo despoja de sus emociones y capacidad para expresarlas. Una piedra no puede sufrir, mucho menos llorar. Es sólo al final de la película que por razones externas Mac Lir recupera su forma original, perdona a su madre y todo regresa a la normalidad.

No estoy seguro de cómo interpretar el fin de esta historia, porque al suceder como consecuencia de la trama principal y no como producto del carácter de Mac Lir, la resolución es un poco insatisfactoria. Es decir, Mac Lir no se recupera porque haya tenido un profundo descubrimiento personal, solo pasó tanto tiempo echo piedra que, cuando regresó en sí, ya no quería llorar. Tal vez el punto es que incluso si tenemos el conocido humor y ligereza frente a la adversidad de Mac Lir, existen problemas que no podemos resolver pensando, porque no hay nada que solucionar. No podemos intentar distraernos porque el dolor no nos abandona. A veces necesitamos hundirnos en nuestro dolor, y seguirlo haciendo hasta que dejemos de llorar. No es una debilidad, ni una falla de carácter, a veces solo se debe llorar.

 

2 comentarios en “El gigante Mac Lir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s