El mito de la pizza

Existe un platillo que al probarlo cambió mi visión del mundo de manera permanente. Un manjar tan superior a todos los demás que sigue siendo mi favorito quince años después de haberlo probado por primera vez. Esta comida es parte de la historia de la humanidad. Tanto, que su concepción primitiva está directamente conectada con el mito de fundación de Roma.

Así es, la historia de la pizza se remonta a miles de años atrás, y su camino se cruza con el de Eneas, el ancestro de los fundadores de Roma. Este suceso es relatado en La Eneida, escrita por Virgilio en el siglo primero antes de Cristo. En él, Virgilio narra la historia de Eneas, un guerrero troyano que nace de la unión de Anquises, el primo del rey de Troya, y la diosa Venus (o Afrodita, si eres griego). Eneas viaja desde una troya en llamas, con su padre sobre sus hombros, a la tierra que después se convertiría en el gran imperio romano que fundarían sus descendientes Rómulo y Remo.

Este viaje no sucede sin problemas, a lo largo del camino se cruza con distintas personas y criaturas que la mayoría de las veces buscan perjudicarlo. En una de sus aventuras, las harpías sueltan sus deyecciones en la carne del grupo de Eneas justo cuando se disponían a comerlas. Estos, como respuesta les tienden una emboscada. Sin embargo, las criaturas logran escapar, y una de ellas, Celeno, predice que cuando lleguen a la tierra que buscan, pasarán tanta hambre que se comerán las mesas.

El oráculo se nos revela como un destino muy interesante y misterioso, y se mantiene así por casi cuatro libros. ¿Qué quiere decir con que se comerán las mesas? Después de haber recorrido un largo trayecto y haber afrontado numerosos peligros, Eneas y su crew llegan a Latium, sin darse cuenta que es la tierra que estaban buscando. Ahí, se preparan para comer con lo que encuentran a su disposición. Usan un pan circular para sostener el queso, el huevo y las frutas silvestres y vegetales que se van a devorar. En su hambre, se comen tanto los diversos alimentos que yacían sobre el pan, como el pan que los sostenía. A esto Ascanio, el hijo de Eneas, exclama en broma: “¡Ay! Estamos comiéndonos las mesas.”

Si todo este concepto te suena familiar es porque conoces la pizza, y éste es el primer registro que tenemos de una pizza en la literatura. Pasarían más de mil quinientos años para que, con la introducción del tomate a la cocina italiana, naciera la pizza moderna, pero todas las demás características ya se encontraban en la pizza de Eneas.* Así, con ayuda de la primer pizza romana, Eneas se da cuenta de que la profecía de la harpía se ha cumplido y han llegado al lugar donde construirán su nueva ciudad. Esta ciudad después se convertiría en el gran imperio romano, cuyo legado en el mundo sigue tan vigente, como la pizza que lo vio nacer. La pizza le dio a Eneas, como a muchos de nosotros, un hogar.

 

*No, no era una focaccia, si quieres más información acerca de cuáles son las diferencias, ve aquí.

Más información: aquí y aquí

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