Hablemos de Alan Parsons por un rato

En nuestros últimos años de primaria, mi hermano y yo teníamos absolutamente prohibido ver Los Simpsons. Nuestro capítulo favorito era el de los Borbotones, ese capítulo en donde Homero nos cuenta de su viaje a la fama como parte de un cuarteto musical y su inevitable descenso al olvido. Un día, después de la escuela, mi hermano llegó directamente a mi cuarto para mostrarme una canción en su iPod. “¡Se parecen a los Borbotones!” dijo. Al ponerme los audífonos una mezcla extraña de opera y rock empezó a tocar, llena de voces chistosas que cantaban como si compitieran unas con otras, yo no sabía que la música podía sonar así. Era Bohemian Rhapsody, y no, no eran los Borbotones. Con esa primera vez, y desde entonces, estuve enamorado de Queen. No sólo fue mi primer banda favorita, marcó la primera vez que realmente escuché música.

Perdido en este mundo maravilloso y con Queen como mi Virgilio, descubrí que había otras personas haciendo música increíble. Conocí a David Bowie, a Bob Dylan y Dire Straits. Esto era solo el comienzo, una vez dentro, no había forma de que me sacaran. La música nunca había causado tanto impacto en mí como lo había hecho a través de Queen. Solo hasta muchos años después volvería a hacerlo, junto con mejor amigo, cuando me introdujo a The Alan Parsons Project. Me gustaría poder ir a detalle sobre cada disco y su tema, cada canción y su letra, pero no hay tiempo. Ya hablé un poco sobre la canción Voyager, ahora solo me dedicaré a hablar de un aspecto que pasa desapercibido cuando hablamos de música. El nombre.

Este grupo se distinguía porque a diferencia de otros, sus cantantes y músicos cambiaban casi de canción en canción, dependiendo de lo que éstas necesitaran. La base inamovible la componían Alan Parsons y Eric Woolfson, quienes producían y escribían las canciones, respectivamente (la mayoría de las veces). Cuando se conocieron, Alan Parsons era ingeniero y productor de algunas bandas, y estaba frustrado porque tenía que incorporar las ideas de los artistas a las canciones, haciendo que el producto final no fuera tan bueno como él quería. Eric Woolfson, pensando que así como el cine se estaba volviendo un medio de directores, con personalidades como Hitchcock y Kubrick, tal vez era hora de que la música se hiciera un medio de productores. Woolfson estaba, en ese momento, trabajando en un álbum inspirado en el trabajo de Edgar Alan Poe, así que usó ese material para que, con Alan Parsons como productor, naciera Tales of Mystery and Imagination.

Tenían que ponerle un nombre al conjunto de personas que hicieron el disco, y se le ocurrió a Eric Woolfson que lo nombraran The Alan Parsons Project. Yo todavía no entiendo si el proyecto es de Alan Parsons, o si hay otra manera de interpretarlo. Podemos pensar que el proyecto es acerca de la posibilidad de que un productor tuviera control total sobre lo que se hacía en el estudio y lo que éste podría lograr. Tal vez estoy exagerando, pero siempre que pienso en lo mucho que admiraba Woolfson a Parsons, y todo lo que hizo para darle las herramientas que necesitaba, ya fuera dándole todo un álbum de canciones, o asegurándose de que él fuera la imagen del grupo, no puedo evitar preguntarme si el proyecto es de Alan Parsons, o si tal vez, él es el proyecto. 

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